“Yo solo –yo solo- voy a conocer la nada. En cuanto a ustedes, vuelvan a su amalgama. Yo profiero la palabra, para volver a sumergirla en su inanidad […] Ciertamente hay aquí un acto –es mi deber proclamarlo: esta locura existe. Ustedes han tenido razón en manifestarla: no crean que voy a sumergirlos de nuevo en la nada”. Mallarmé
martes, 14 de junio de 2011
Teología política minimalista
A ver, mi proceso esquizoanalítico es muy simple: yo no destituyo a dios, o a sus remedos seculares, para instaurarme a mí mismo en dicho ce(n)tro vacuo. Antes que nada porque yo no soy Yo, ni mucho menos Uno. Y más que de centro hablo de nudo, hecho de varios hilos entrecruzados. Les cuento, soy al menos tres (o cuatro, esto permanece indecidible). Antecedentes inmediatos. Freud contaba: ello, yo, superyo (más la realidad). Lacan contaba: real, simbólico, imaginario (más el sinthome). En mi caso, cuento entre ellos lo mismo, pero a mi modo (...). Así de simple.
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