lunes, 16 de noviembre de 2009
hilo
Sí. Y finalmente se fue. Porque se fue tan fugaz como para hendir del hilo de una navaja su sangre tibia de cuerpo desmembrado. Porque se fue tan fugaz como vino, sin lamentos. Así empezó a escribirle al tiempo que resta, de vez en vez, en cuanto por si acaso allí pasara él, el tiempo dicho. Qué cifra impensable trazará el infortunio de sus días previos, qué letra muda leerá el silencio. Que pase.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Lo neutro
Dice Barthes: "Lo neutro es el No irreductible: un No como suspendido ante la dureza de la fe y la certidumbre, e incorruptible por una y por otra." Yo hablaría de un poder, entonces, del desplazamiento de pronto habilitado entre un no poder decir ("me faltan las palabras") a un poder decir no (ergo "me sobran, no sé que carajo hacer con ellas"). "No" se le dice a esa estupidez propia de la fijeza que da la creencia mayor: "creer que van a morir" y por eso hacer de la vida una anticipación resignada de dicha certeza inconmovible. Por supuesto, uno puede imaginarse todo lo que quiera el final definitivo (así se genera sentido, o sea: religión) pero la verdad verdadera es que no se puede saber nada de ese corte imprevisto. De allí que haya (que) decir a pesar de Todo.
Ver también: creer-que-van-morir (hacer click en el título Lo neutro)
Ver también: creer-que-van-morir (hacer click en el título Lo neutro)
martes, 10 de noviembre de 2009
Corte
Se suele oponer continuidad vs discontinuidad, corte vs sutura, lo mismo vs lo otro, falta vs exceso, historia vs estructura, etc. Hace falta entender que son necesarias ambas operaciones, en simultaneidad, ambos tópicos para hacer pasar algo de lo real (que no sólo es "lo imposible de escribir" sino "lo posible que resta escribirse"). Corte y discontinuidad con lo imaginario de las significaciones estañadas, con las referencias familiares habituales, y, al mismo tiempo, sutura o continuidad con lo simbólico como pura falta que nos permita hacer pasar lo real ("en dos puntos" decía Lacan en alusión al nudo borromeo). Lo no realizado, lo suprimido, eso que señala lo mismo en lo real, es lo en verdad heredado, no lo que se cree o imagina (más bien lo que se crea o simboliza). O mejor: lo que se anuda. Hay que empezar a nombrar. El tiempo mesiánico de Benjamin, lo unheimlich de Freud, lo real de Lacan no indican sino eso mismo -en lo real, si cabe decir-. Lo no realizado que insiste y retorna nos marca una continuidad temporal informulada que resta -eternamente- escribir; no es el respeto por las tradiciones y sus rituales (de pasaje, de iniciación) ni tampoco el retorno al clasisismo (nostalgia y erudición) lo que deberiamos intentar continuar ante nuestro actual malestar moderno, es más bien su destitución definitiva: el corte que nos habilite la conexión a otra cosa, el pase y ya.
viernes, 6 de noviembre de 2009
Casus comunus
Vengo de un encuentro comunitario, o en torno a lo comunitario; he aquí algunas reflexiones o precipitaciones al respecto (de paso oigo llover a través de la ventana).
Participé del encuentro tratando de mostrar la materialidad de mi práctica teórica. Afortunadamente fallé en ello lo suficiente como para no convencer a nadie demasiado pronto; pero hubo, sí, preguntas y cierto interés despertado, al menos eso me dijeron luego.
De todos modos otra cosa me llamó la atención: cierto tono predominante en mi mesa de, cómo decir, "desazón" quizás, de impotencia o desgano ante lo común de lo comunitario y su imposible (de)ciframiento; y, correlativamente, un esfuerzo por dar con ello, con ese rasgo que daría cuenta finalmente de lo común, de lo que reúne, de lo que aúna.
Luego ví una película llamada La ola, sobre una experiencia educativa llevada a cabo en la Alemania contemporánea por un profesor que comienza imitando los gestos del nazismo al modo de un juego y termina llevando la experiencia al lugar de donde nunca salimos (¿hace falta decirlo?). Más allá de lo obvio, del lugar destinal adónde parece conducir todo intento de realizar la comunidad humana, me quedé pensando si no se jugaba allí otra cosa, que quedaba demasiado facilmente pegada a la advertencia moral (¡ojo, no lo intenten porque ya ven a qué conduce!). Quizás más acá de las necesidades humanas, demasiado humanas, de identificación al resto, de conformación de la unidad común (de homogeneización), haya que dar su lugar al "resto" en tanto tal, separado del Uno; darle la palabra, permitirle que se pronuncie. Pienso aquí en la parte débil, agazapada, dolida, que ronda fabulando odio y exclusión hasta que finalmente explota y mata o se mata por no poder romper con el espejo maldito (no les voy a contar la película, pero piensen en los hechos recientes: en escuelas y cuarteles de EEUU)
No basta, pues, con hacer como si no pasara nada, o quedarse en la mera impotencia por no hallar lo común del Uno (lo que aúna) y aún así buscarlo incesantemente(predicarlo); se trata, más bien, de nombrar el síntoma donde uno cualquiera (con minúscula) se banque las consecuencias de tal operación (de división), pues eso no tiene nada de romántico ni conciliador ¡hay que poder vérselas con lo excluido! con ese sonido inarticulado que brama en silencio. Por eso pensaba ¡ningún ojo! hay que hallar el lugar y el momento, no es cualquiera ni tampoco atañe a la buena voluntad, cae, como dicen del casus, en la contingencia.
Participé del encuentro tratando de mostrar la materialidad de mi práctica teórica. Afortunadamente fallé en ello lo suficiente como para no convencer a nadie demasiado pronto; pero hubo, sí, preguntas y cierto interés despertado, al menos eso me dijeron luego.
De todos modos otra cosa me llamó la atención: cierto tono predominante en mi mesa de, cómo decir, "desazón" quizás, de impotencia o desgano ante lo común de lo comunitario y su imposible (de)ciframiento; y, correlativamente, un esfuerzo por dar con ello, con ese rasgo que daría cuenta finalmente de lo común, de lo que reúne, de lo que aúna.
Luego ví una película llamada La ola, sobre una experiencia educativa llevada a cabo en la Alemania contemporánea por un profesor que comienza imitando los gestos del nazismo al modo de un juego y termina llevando la experiencia al lugar de donde nunca salimos (¿hace falta decirlo?). Más allá de lo obvio, del lugar destinal adónde parece conducir todo intento de realizar la comunidad humana, me quedé pensando si no se jugaba allí otra cosa, que quedaba demasiado facilmente pegada a la advertencia moral (¡ojo, no lo intenten porque ya ven a qué conduce!). Quizás más acá de las necesidades humanas, demasiado humanas, de identificación al resto, de conformación de la unidad común (de homogeneización), haya que dar su lugar al "resto" en tanto tal, separado del Uno; darle la palabra, permitirle que se pronuncie. Pienso aquí en la parte débil, agazapada, dolida, que ronda fabulando odio y exclusión hasta que finalmente explota y mata o se mata por no poder romper con el espejo maldito (no les voy a contar la película, pero piensen en los hechos recientes: en escuelas y cuarteles de EEUU)
No basta, pues, con hacer como si no pasara nada, o quedarse en la mera impotencia por no hallar lo común del Uno (lo que aúna) y aún así buscarlo incesantemente(predicarlo); se trata, más bien, de nombrar el síntoma donde uno cualquiera (con minúscula) se banque las consecuencias de tal operación (de división), pues eso no tiene nada de romántico ni conciliador ¡hay que poder vérselas con lo excluido! con ese sonido inarticulado que brama en silencio. Por eso pensaba ¡ningún ojo! hay que hallar el lugar y el momento, no es cualquiera ni tampoco atañe a la buena voluntad, cae, como dicen del casus, en la contingencia.
jueves, 5 de noviembre de 2009
martes, 3 de noviembre de 2009
TVR
TVR es un gran programa de televisión y cada tanto hacen informes memorables, este es uno:
http://www.eltrecetv.com.ar/home/TVR2009/Default.aspx (o hacer click en el título TVR)
"Todo tiene que ver con todo". La compaginación condensa mucho más que los innumerables editoriales que he leído durante la semana.
http://www.eltrecetv.com.ar/home/TVR2009/Default.aspx (o hacer click en el título TVR)
"Todo tiene que ver con todo". La compaginación condensa mucho más que los innumerables editoriales que he leído durante la semana.
Democracia
Dice mi amigo Jean Luc Nancy: “La democracia (re)engendra al hombre, declara Rousseau. Abre con nuevos bríos la destinación del hombre y del mundo con él. La ‘política’ ya no puede dar la medida ni el lugar de esa destinación o destinerrancia (Derrida). Debe permitir su puesta en juego y asegurar sus lugares múltiples, pero no la asume. La política democrática es, pues, política alejada de la asunción. Pone término a toda especie de ‘teología política’, sea teocrática o secularizada, Postula en consecuencia como axioma que no todo (ni el todo) es política. Que todo (o el todo) es múltiple, singular-plural, inscripción en fragmentos finitos de un infinito en acto(‘artes’, ‘pensamientos’, ‘amores’, ‘gestos’, ‘pasiones’ pueden ser algunos de los nombres de esos fragmentos).” (La verdad de la democracia)
Y en eso estoy, tratando de asumir esa no-asunción que es básicamente una destitución y que abre posibilidades al marcar a fuego (por decir algún elemento) una distancia interior: "el vacío de una distancia tomada" (Maquiavelo-Althusser)
Y en eso estoy, tratando de asumir esa no-asunción que es básicamente una destitución y que abre posibilidades al marcar a fuego (por decir algún elemento) una distancia interior: "el vacío de una distancia tomada" (Maquiavelo-Althusser)
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